viernes, 31 de julio de 2009

Carta de un visitante a Colombiamoda, tras el fin de otra feria

Medellín, 31 de julio de 2009,

Después de refrescar un poco estos calores y de dejar reposar un tanto las fuertes mareas de este espejismo textil nacional de mi cabeza, quiero tomar un espacio para compartir con ustedes mis apreciaciones al visitar la 20va versión de Colombiamoda.

Una de las cosas que más me impresionó fue ver tanta perseverancia en la gente que a través de sus marcas, hacen grandes esfuerzos por mantenerse a flote o por hacerse ver (en la gran mayoría de los casos de una manera desafortunada), salvo algunos buenos ejemplos de marcas que como Binario, Reebok y Everfit se dejan leer con cierta facilidad.

Se respira una especie de fé en cada uno de los pabellones; una fe a veces simple, a veces insípida e incluso como algunas veces lo he dicho, estúpidamente ingenua, pero por lo menos fe... Y como dicen por ahí, mientras ese ingrediente esté presente hasta las montañas se podrían mover.

Esta feria ya no es la conquista de metros cuadrados de las grandes marcas que otrora desplegaban todo su esplendor presupuestal e inclusive los más rebuscados efectos especiales para imprimir huella en la mente de sus visitantes, dejando a veces sin espacio a nuevas marcas y propuestas que buscaban una posibilidad comercial en ese entonces.

Hoy los corredores son mucho más amplios (pues se nota que el número de expositores ha disminuido), se transita con más facilidad y es común apreciar stands mucho más mesurados, de marcas que fueron colosos del pasado para esta feria y para el mercado de la moda nacional.

La verdad en medio de esta holgura, mi principal inquietud fue la que me generó la sensación particular y extraña de estar parado frente a un gran espacio con el mismo paisaje por todas partes. Esto fue como un Dejá Vu en Alicia en el país de las maravillas, eso sí, sin Alicia hace ya varios años.
Siento que la gran mayoría de marcas están gritando lo mismo de lo mismo; gritan el mismo producto, gritan las mismas promesas de marca, gritan el mismo mensaje a un consumidor que parece que fuera el mismo también para ellos. Aquí es donde yo me arriesgo con argumentos a confirmar el porque en parte, de tanta supuesta crisis en las marcas de vesturio y su consumo:

LAS MARCAS TIENEN MIEDO A ARRIESGARSE PORQUE NO CONOCEN A SU CONSUMIDOR, LO IGNORAN Y LES IMPORTA MUY POCO SABER QUIÉN ES.
SE NIEGAN A RECONOCER LAS OPORTUNIDADES QUE LES OFRECEN SUS CAPACIDADES, REFLEJADAS EN PRODUCTOS A LOS QUE SE LES PUEDE RESALTAR POR SU BUENA CALIDAD.
NO HAY DIFERENCIA PORQUE NO HAY LÍMITES.

Es por esto que se dedican a replicar la misma receta que no sé quién está garantizando con tanta vehemencia y que sería absurdo siquiera considerar, sabiendo que uno de los requisitos indispensables es abrir los ojos para poder reconocer una comunidad para la marca, y así a quién dirigir el producto de una manera clara, directa y exitosa.

Hoy Colombiamoda esta respaldada por un ejercito de marcas ignorantes, con una apuesta en gran porcentaje al universo de vestuario femenino como si este planeta fuera exclusivamente habitado por mujeres y todas de ellas grillas. Dónde están las propuestas comerciales para el universo masculino que también necesita del vestuario y lo consume? Dónde quedan los ancianos?
El vestuario es una necesidad vital para bebés, niños, jovenes y adultos, y debe ser interpretada por marcas que quieran asumir el riesgo de apostarle a alguno de estos universos entendiendo las exigencias que cada vez son más específicas y complejas en cada uno de estos grupos.

Ya es hora de que Inexmoda y su proyecto Colombiamoda, asuman responsabilidad y no patrocinen tanta críaa de cuervos ciegos,......falsamente ciegos, porque algún día con seguridad estos se sublevarán y entre todos,.. ahí si, se sacarán los ojos y aparte de la ceguera ahora trágica y definitiva, sería inperdonable una muerte tan fácil de leer y más que nada, de evitar !!


Que viva la moda, pero que viva comunicada !!

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